Registro de umbrales, patios interiores y pisos que guardan pisadas
Hay un punto exacto donde la vereda termina y empieza otra cosa. Ese punto es el tema de esta serie: el zaguán abierto, la puerta cancel a medio cerrar, el patio que se adivina apenas desde afuera. Durante las recorridas del archivo volvimos varias veces sobre los mismos umbrales, no para retratar la casa entera sino para quedarnos con lo que se ve al cruzar: el desgaste del piso, los metales de la cancela, la penumbra que queda entre la calle y el interior.
Las fotografías son en blanco y negro y buscan la textura antes que la forma. Las baldosas gastadas por años de pisadas, los zócalos pintados a mano, las marcas de uso que ninguna reforma borra del todo. Cada pieza de la serie lleva su ficha técnica con fecha y ubicación aproximada, más un fragmento de entrevista donde se habla de quién vivió ahí, de reformas antiguas o de lo que se veía antes desde ese mismo zaguán. Las notas de campo anotan además los sonidos que atravesaban la puerta durante la toma: pasos, voces, una radio encendida en el fondo.
Zaguanes abiertos, puertas cancel, patios visibles desde la vereda y el piso de baldosas gastadas como huella del uso cotidiano.
Fotografía en blanco y negro, ficha técnica con fecha y ubicación aproximada, fragmento de entrevista y nota de sonido ambiente.
La serie se puede hojear por calle o por año, según el interés de quien revisa el archivo.
El zaguán funciona como bisagra: no es la calle ni es la casa. Es el lugar donde el barrio se vuelve doméstico y donde lo doméstico se deja ver un poco. La serie se detiene justo ahí, en ese tramo corto que casi nadie fotografía.
Si querés ver el resto del archivo, podés recorrer las series del proyecto o volver a Fachadas de la calle Herrera, la primera serie del conjunto.