Primero, la recorrida
Todo empieza en la calle. Se camina la cuadra, se mira la fachada, el zaguán, la baldosa gastada, y se decide qué vale la pena detener. En ese momento se toma la foto en blanco y negro y se anota a mano la calle, el año y cualquier detalle del frente que después no se va a recordar. La nota de campo es fea, rápida y necesaria.